Cómo funcionan los préstamos en el circuito informal, la alternativa para quienes no acceden a los bancos

CIUDADANOS 21 de diciembre de 2021 Por Agencia de Noticias del Interior
H3JPHJSSYFEA7FZ3GWGQF4WTFI

Antes dábamos préstamos de 20 mil o 30 mil pesos. Ahora te piden 100 mil pesos, como si fueran 10 mil”. La frase pertenece a Gustavo, un abogado que se dedica a prestar dinero desde hace años en Córdoba.

La demanda de efectivo, sostiene, ha aumentado en línea con la inflación y con la crisis, que golpea fundamentalmente a los sectores más vulnerables o más complicados por la actual situación.

La pandemia afectó mucho a los independientes, que fueron quienes más recurrieron al financiamiento, según expresaron fuentes ligadas al sector.

EL UNIVERSO DE LOS PRÉSTAMOS PERSONALES
Al margen del circuito de los bancos que ofrecen préstamos en el acto o de las billeteras virtuales, que también permiten acceder a dinero con sólo hacer un clic, el universo de los créditos es enorme.

Basta darse una vuelta por los negocios de distintos barrios para notar el fenómeno: en los aparadores, cerca de las cajas, se encuentran folletos o tarjetas de personas que se dedican a prestar plata.

Refacciones de la casa, pago de deudas o arreglos del auto son los motivos más comunes de quienes solicitan dinero, según una persona que se dedica a prestarlo a tasas que arrancan en el siete por ciento mensual.

“Hay épocas en que las solicitudes aumentan y otras en las que bajan, como por ejemplo, cuando la gente cobra el aguinaldo”, contó Marisa, empleada de una conocida financiera del centro, quien admitió que noviembre tuvo una gran demanda de créditos.

“Los montos que prestamos dependen de cada cliente. Al estar regulados por el Banco Central, sólo damos préstamos en blanco y con una serie de requisitos”, apuntó.

 
LA ALTERNATIVA DEL CRÉDITO CON PAGO DIARIO
Los créditos con pago diario son una alternativa para muchos negocios pequeños que precisan dinero para comprar insumos o mercadería, pero también para aquel que quiere cambiar el auto, festejarle el cumpleaños a un hijo o irse de vacaciones. Surgen cuando el acceso a un banco se complica o demora.

Daniel ofrece ese tipo de créditos y sostiene que cobrar diariamente es una buena forma de asegurarse que el deudor no se atrase. “Te permite ir monitoreando la conducta del deudor. Paga todos los días y cuando llega el viernes, paga por adelantado los días del fin de semana. Es rentable y más seguro para el que presta”, afirmó.

Las tasas van de un 20 por ciento a un 40 por ciento bimensual: bien arriba de la inflación.

“También se mueven los créditos grandes, pero son más riesgosos. Yo prefiero tener 20 créditos chicos y no 10 grandes. El que pide mucho para hacer grandes negocios quizás le va bien, pero si le va mal, no tiene la casa ni el auto a su nombre. Mejor prestarle a gente que labura y que pide montos más chicos”, cerró.

TESTIMONIOS EN PRIMERA PERSONA
Brenda es una vecina de un barrio de la zona sur. Tiempo atrás, junto con su esposo, decidieron arrancar con un negocio propio.

La carnicería y la verdulería que montaron iban bien, hasta que comenzaron a sufrir una seguidilla de robos y se vieron obligados a cerrar. Pero no se dieron por vencidos y continuaron el negocio en su casa. Sin embargo, para poder reabrirlo acudieron a un préstamo con cuotas diarias.

“Nos ofrecieron pagar en 60 o en 90 cuotas. Nos daban una planilla y ahí íbamos anotando los pagos. No tuvimos una mala experiencia porque cumplimos en tiempo y forma. Pero podría haber sido terrible”, contó Brenda.

“Los que realizaban la cobranza iban todos los días a mi casa. Entregamos hasta los papeles del auto. Sin embargo, nunca sentimos miedo. Pese a que estábamos muy endeudados, lo pudimos sacar adelante”, agregó.

La mujer hizo referencia a casos en los que quienes realizan las cobranzas no lo hacen de una manera muy amistosa. Y menos cuando el deudor no cuenta con el dinero de la cuota.

“Conozco de algunos que llegaban a cobrar con bolsas de consorcio y se llevaban todo lo que podían de la casa del que les debía. Le decían: ´Cuando juntes la plata, avisanos y te devolvemos lo que nos llevamos’. La gente que no puede pagar la pasa mal”, cerró.

Una vecina de un barrio de la zona este, que prefiere mantener su nombre bajo anonimato, relató su experiencia con prestamistas. “Son colombianos que prestan dinero. Sumas chicas casi siempre. Cobran por día y generalmente les prestan a las personas que tienen un comercio para que puedan contar con plata a diario”, narró.

Según afirmó, pasan a cobrar de lunes a sábado. Cuando un día el deudor no puede pagar, al día siguiente debe abonar dos cuotas juntas.

“Mi hija, que tiene una verdulería, les pidió cinco mil pesos para ir al mercado y lo devolvió en un mes con cuotas de 240 pesos por día. Nunca se atrasó y jamás tuvo un problema”, agregó.

En los barrios humildes también llegan usureros que ofrecen prestar montos grandes con intereses aún más astronómicos.

“Un familiar pidió 50 mil pesos en marzo del año pasado para pagarle a una escribana por una casa. Se atrasó con las cuotas y terminó de pagar el préstamo en julio de este año. Al final, pagó como 90 mil pesos. Creo que en el momento de una urgencia te salva, pero después quedás ahorcado un buen tiempo”, resumió.

Fuente: La Voz del Interior. Nota de Joaquín Aguirre

Te puede interesar