Luis Juez con el apoyo necesario para ir al Consejo de la Magistratura

POLÍTICA Por Agencia de Noticias del Interior
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El cordobés Luis Juez es el elegido por Juntos por el Cambio para completar la integración del Consejo de la Magistratura en nombre del Senado, aunque una cautelar impulsada desde el oficialismo frenó su designación y puso un nuevo manto de incertidumbre sobre la conformación del organismo después del 15 de abril.

El legislador del PRO sostiene que la vicepresidenta Cristina Kirchner “va a resistir como pueda” su nombramiento.

Todo sobre el conflicto por el Consejo de la Magistratura

Además, señala que “hasta que no haya ley, la ley que queda en pie es la que estaba vigente antes”, pero duda que el titular de la Corte, Horacio Rosatti, vaya a asumir la presidencia del Consejo.

Por otra parte, el senador se muestra muy crítico del funcionamiento del Consejo.

“Se convirtió en una cueva de designaciones, de amiguismo, muy lejos de la Justicia que los argentinos necesitan”, advierte, y agrega que “el voto de la gente no nos da derecho a atropellar las instituciones o a llevarnos puesta la República”.

–¿Qué opina sobre la cautelar para frenar su designación y la de la diputada de Juntos por el Cambio?

 
–La cautelar es una arbitrariedad manifiesta de un poder sobre otro. No hay ningún juez competente para intervenir en una cuestión de estas características. Hay una sentencia de la Corte y eso es obligatorio para todos. Lo que el juez hace es una intromisión absoluta en la decisión de otro poder. Un juez no puede frenar una facultad que es propia de las presidencias de la Cámara de Diputados y de Senadores. Pero todos conocemos la connivencia del kirchnerismo con la Justicia.

–Usted es propuesto por el PRO como segunda minoría, ¿eso también se discute?

–Cristina va a resistir como pueda esa posibilidad. Habría una interpretación caprichosa de que, como esto debería retrotraerse, cuando se discutió el tema la segunda minoría era Unidad Ciudadana. Van a judicializar al extremo todo lo que tenga que ver con el Consejo de la Magistratura, y eso pone en evidencia la necesidad de Cristina de manipular la Justicia. Es casi una enfermedad. Se le ha vuelto una cuestión obsesiva.

–El diputado Casaretto, impulsor del amparo, sostiene que la Corte se arrogó facultades legislativas…

No es incorrecto pensar como piensa Casaretto sobre que la Corte se estaría arrogando facultades que no le corresponden, pero en cualquier sistema republicano racional uno intenta buscar soluciones y zanjar las diferencias. La ley anterior a 2006 nunca fue tildada de inconstitucional.

–¿Qué mirada tiene sobre el funcionamiento del Consejo?

 
–Muy crítica. El Consejo se convirtió en una cueva de designaciones, de amiguismo, muy lejos de la Justicia que los argentinos necesitan. Hace treinta años que ejerzo la profesión y la calidad de los administradores de justicia es pésima, está cada vez más partidizada. De última, hubiésemos dejado la facultad que tenía el presidente para proponer magistrados. Los presidentes siempre se cuidaban para no ´pasar de largo´, elegían jueces formados, preparados. Pero desde que el Consejo de la Magistratura tomó cartas en el asunto, el tema se ha vuelto extremadamente complejo y delicado.

–¿Entonces coincide en que, como sostuvo la Corte, hay un desequilibrio a favor del estamento político?

–Sí, no tengo ninguna duda de que la política se ha arrogado más responsabilidades de las que el constituyente le quiso dar. Porque la gente nos vota, no tenemos derecho a arrogarnos facultades que no nos corresponden o a actuar con indecencia. Porque la gente nos vota, no tenemos derecho a llevarnos puestas las instituciones. Los votos de (Oscar) Parrilli o de Cristina no son más importantes que los que saqué yo en Córdoba. Pero el voto de la gente no nos da derecho a atropellar las instituciones o a llevarnos puesta la República. En boca del kirchnerismo, eso es una recuperación del poder popular, pero son mentiras. Ha habido un desequilibrio absoluto y la política ha mirado para otro lado y tiene una deuda con la sociedad.

–¿Cómo se va a resolver el tema de la conformación?

–Hay que esperar que se cumpla el plazo. Hasta que no haya ley, la ley que queda en pie es la que estaba vigente antes. Yo no sé si (Horacio) Rosatti quiere ser presidente de la Corte. Es la interpretación que el kirchnerismo quiere darle para mostrar una injerencia de Rosatti. Lo que no se puede hacer es que la Corte no esté presente en el Consejo. Eso es una locura. No se puede armar un poder paralelo que tenga la facultad de administrar el presupuesto de otro poder. La idea original del Consejo era quitarle facultades disciplinarias, de investigación y de sanción de los magistrados, porque por lo general ellos se encubrían. Pero con el Consejo pasó más o menos lo mismo: los que los encubren son los políticos.

Fuente: La Voz del Interior

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