Pullaro: "La administración de Omar Perotti tuvo un doble fracaso”

POLÍTICA 20 de junio de 2022 Por Agencia de Noticias del Interior
Maximiliano-Pullaro

En medio de semanas turbulentas para el no peronismo santafesino, Maximiliano Pullaro destaca que la oposición debe hacer un esfuerzo “por priorizar las coincidencias y no las diferencias”. Anotado hace tiempo en la carrera por la Gobernación, el jefe del bloque radical en Diputados confía en que pueden acordar un programa con medidas concretas si acceden al poder. Y avisa: “Cuando seamos gobierno en 2023, no sólo vendrá una reforma en seguridad sino también en la Justicia”.
Entrevistado por el Diario La Capital , el ex ministro de Seguridad de Miguel Lifschitz dice que la administración de Omar Perotti tuvo “un doble fracaso” y sostiene que no es momento de hablar de reforma constitucional.

—¿Cuáles son las principales demandas que recogen en las recorridas y actividades en la provincia?

—El formato de Agenda Abierto está muy bueno, porque nuclea a industriales, empresarios, productores agropecuarios, empleados públicos y asociaciones civiles, y participa mucha gente. Las problemáticas son distintas en los pueblos y en las ciudades: no es lo mismo Carlos Pellegrini o Firmat que Rosario, Santa Fe, o Rafaela. En el interior productivo hay mucha preocupación porque sienten que no hay una política de acompañamiento al desarrollo de los sectores que quieren generar empleo en la provincia, y en las grandes ciudades la principal demanda es la seguridad pública. La tercera cuestión es la cuestión educativa, que aparece como un problema transversal en toda la provincia.

—¿Qué medidas debería tomar ya el gobierno en materia de seguridad?

—Diría tres. Primero, reordenar el policiamiento (sic), es decir la prevención, tener objetivos. Por ejemplo: en Rosario, tener entre 220 y 240 móviles las 24 horas. Ahora a veces hay 30, a veces hay 40. No una política que apunte a que el patrullaje sea preventivo, sea efectivo y sea sostenido. En Santa Fe, Rafaela y Venado Tuerto sucede lo mismo. La segunda medida es reordenar las investigaciones federales y provinciales, mapear con inteligencia criminal cuáles son las 15 bandas más importantes de la provincia de Santa Fe y tener un esquema de trabajo provincial y federal para desarticularlas. El tercer punto es controlar el servicio penitenciario de la provincia de Santa Fe. Hoy los presos parecen estar de fiesta en la provincia: tienen el delivery, tienen el celular y se disolvieron los pabellones de alto perfil.

—¿Por qué cree que el gobierno no lo hace?

—Parecería que el gobierno de Perotti tuvo un pacto con la criminalidad organizada. No lo puedo probar pero tampoco lo dudo por haber estado ahí. Cuando ves dos o tres cosas llaman poderosamente la atención. Primero, que en 26 meses no se persiguió ni se desarticuló ninguna organización criminal. Segundo, cómo al inicio del gobierno de Perotti se trasladó a los presos de alto perfil a pabellones de presos comunes, y los privilegios que tienen. En lugar de bajar la violencia la aumentó: no había los delitos que tenemos hoy. Con nosotros no había extorsiones.

—Venían planteando falta de gestión, ¿ahora hablan de complicidad?

—Lo que digo es que parecería que se llevó adelante un pacto con las organizaciones criminales en función de las acciones que no se llevaron adelante. Eso claramente huele a turbio, huele a pacto con la criminalidad. ¿Lo puedo probar? No, pero no me queda ninguna duda de que eso sucedió. Con el pacto pretendían bajar la violencia en la provincia. ¿Les dio resultado? Negativo.

—¿Esperaba más del gobierno de Perotti?

—Es un gobierno que no estuvo a la altura de las circunstancias. Es un gobierno que tuvo un doble fracaso. Primero, todos creímos que iba a ser un gobernador más fuerte, y terminó siendo un gobernador débil. Se sometió al kirchnerismo en el orden nacional y no se plantó para defender la provincia. En la ley de biocombustibles, la hidrovía, el cierre de las exportaciones de carnes, la suba de retenciones a las exportaciones de soja, el gobernador, salvo un par de tuits, se calló la boca. El segundo fracaso es en gestión: en seguridad pública, educación y salud pública todos los indicadores empeoraron.

—Le consulto sobre la reforma constitucional: el radicalismo planteó que no es el momento pero, ¿habiendo tantos proyectos en Diputados no se desperdicia una oportunidad para avanzar que después se puede cerrar?

—Digo dos cosas. Primero, ratifico el carácter reformista de la UCR. Segundo, lo que entendieron todos los sectores por unanimidad es que no es un problema de la gente sino de la política. No es momento para llevar adelante este tema en un país que tiene 70 por ciento de inflación anual y 40% de pobreza. Dicho eso, también afirmo que para lograr una reforma constitucional, cuando se plantea con sinceridad y seriedad, debería ser impulsada por acuerdo a partir del Ejecutivo, donde se llama los partidos políticos, recoge propuestas y en función de eso manda una iniciativa a ambas Cámaras y no es una iniciativa individual de algunos bloques.

—En la última semana hubo cruces muy fuertes entre la Coalición Cívica y el socialismo, ¿Les está resultando más difícil de lo que esperaban reunir a toda la oposición?

—En la oposición de la provincia de Santa Fe nos unen dos cosas: que el kirchnerismo es un ciclo agotado en la Argentina y que hay que tener una alternativa de gobierno superadora para nuestro país, y que el fracaso del gobierno de Perotti nos obliga a pensar en un esfuerzo común. Debemos hacer el esfuerzo por priorizar las coincidencias y no las diferencias. Para eso es fundamental tener un programa de gobierno, saber para qué nos estamos juntando. Eso es lo que le vamos a ofrecer al resto de los partidos políticos antes de agosto.

—Teniendo en cuenta estas tensiones, y viendo lo que pasó con Cambiemos y el Frente de Todos, ¿pueden acordar políticas concretas espacios con miradas tan diferentes?

—Sí, porque nuestro programa es muy tangible. Entre los extremos que pueden integrar el frente no veo ninguna diferencia en el programa en educación, seguridad, salud, educación, obra pública y Justicia.

—Está decidido a ser candidato a gobernador, ¿Con quién se imagina compitiendo? ¿Carolina Losada, Pablo Javkin, alguien del PRO o del socialismo?

—No sé, estoy concentrado primero en construir un programa de gobierno. Después, en contener a la inmensa mayoría de la oposición de la provincia y trabajando para ser el próximo gobernador de la provincia.

—Uno de los grandes motivos por los cuales el Frente Progresista perdió la provincia fue la inseguridad. Haber sido el ministro del área, ¿le puede jugar en contra en la campaña?

—Al contrario, me juega a favor. No lo digo yo, lo muestran los indicadores duros y blandos. En materia de seguridad hubo una disminución considerable y continua del delito en la provincia, entre 40 y 70 por ciento. Si comparás con 2019, hoy tenemos más del doble homicidios, casi tres veces más de heridos de armas de fuego y cuatro veces más de hurtos. Nuestra fortaleza va a ser el programa de seguridad pública que le vamos a ofrecer a la ciudadanía santafesina. En nuestra gestión detuvimos a gran parte de Los Monos, a Alvarado, a los Funes, a los Caminos, a los Romero, a los Bay, a los Ungaro, a Segovia. Ya lo hicimos, y cuando seamos gobierno en 2023 no sólo viene una reforma en seguridad sino también en la Justicia. No para garantizar impunidad, como en el kirchnerismo, sino para que laburen lo que tienen que laburar y produzcan lo que tienen que producir.

Fuente: La Capital. Nota de Mariano D'Arrigo

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