La disputa del Gobierno con la Corte le hizo ganar poder a la Liga de Gobernadores previo a las definiciones electorales

POLÍTICA Por Joaquín Mugica Díaz*
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Cuando llega el tiempo de las elecciones, donde se define el futuro más que el presente, los gobernadores peronistas, una de las razas más pragmáticas dentro de la política argentina, concentran su poder formando un núcleo duro. Lo que hicieron hace algunos meses - de conformar la Liga de Gobernadores - es un movimiento repetido en el tiempo, aunque no siempre haya llevada la misma etiqueta.

Este último modelo se conformó en junio del 2022, en un momento donde el gobierno nacional enfrentaba la peor etapa de la crisis económica y el gasoil empezaba a escasear en distintos puntos del país por el impacto de la guerra entre Rusia y Ucrania. También nació como una forma de generar un trampolín para algún nombre propio de ese conjunto que quiera ser candidato a presidente.

La mayor parte de esa Liga de Gobernadores, particularmente los que son peronistas, jugaron un rol central en la decisión del gobierno nacional de no acatar el fallo de la Corte Suprema, que le devolvió a la Ciudad de Buenos Aires el porcentaje de coparticipación que le había quitado Alberto Fernández a mediados del 2020. Fueron ellos los que empujaron al Presidente a librar una nueva batalla con el máximo tribunal.

Después de conocer la decisión de la Corte, alinearon sus posturas durante la reunión que se llevó a cabo en la Casa Rosada el último jueves y que encabezó el Presidente. Allí decidieron salir a librar una guerra sin trincheras contra el máximo tribunal, asegurando que el fallo es incumplible, anti constitucional, anti federal y completamente político. Así le dieron vida a la idea de que el Gobierna desconozca la resolución judicial.

Esa posición sufrió una primera grieta que encendió una alarma en el esquema político de los mandatarios. Los gobernadores de partidos provinciales si diferenciaron. No quieren entrar en una batalla con la Corte Suprema y aseguran que el dinero coparticipable fue transferido solo a la provincia de Buenos Aires. Ellos también son pragmáticos y ostentaron su cintura política desde el interior del país.

En definitiva, la decisión de Fernández de quitarle ingresos coparticipables a la Ciudad fue para resolver un conflicto salarial de la Policía Federal que asfixiaba al gobernador Axel Kicillof. El resto de los gobernadores se sumaron a esa discusión hartos de que el gobierno de Rodríguez Larreta, que conduce la ciudad que más ingresos genera per cápita, ostente el punto de coparticipación extra que obtuvo durante la gestión de Mauricio Macri en la Casa Rosada.

La grieta interna los dividió en un tema de extrema sensibilidad y de futuro incierto. Los gobernadores peronistas hace algunos meses que están dispuestos a enfrentarse a la Corte Suprema y a carcomer la candidatura presidencial de Rodríguez Larreta. Aunque muchos de ellos, por lo bajo, asuman que si el año que viene la oposición llega el poder, el mejor diálogo institucional lo tendrían con el “pelado”.

El 2 de junio Alberto Fernández y los gobernadores peronistas acordaron impulsar un proyecto para ampliar la Corte Suprema. Un texto diferente, pero en sintonía con el cambio, pasó el filtro del Senado. Sin embargo, quedó frenado en la Cámara de Diputados, donde también está cajoneada la reforma judicial con la que el kirchnerismo quiso marcar la agenda política. Los frentes de conflicto son múltiples y marcan el pulso de una relación que escaló a su pio máximo de tensión.

Desde ese momento que los mandatarios decidieron apuntar contra la Corte Suprema y hacerlo con el aval del Presidente. A diferencia del kirchnerismo, aún con diferencias y enojos, siempre le han dado a Alberto Fernández un rol central frente a los temas sensibles. Empoderaron su rol para ellos, en ese movimiento, también hacerse más fuertes. Una jugada política sin perdedores.

Los mandatarios, en bloque, también tuvieron un rol central durante el desembarco de Sergio Massa en el ministerio de Economía. Cuando el Presidente todavía dudaba de su llegada, tuvieron una reunión con él en la que lo presionaron para que el entonces titular de la Cámara de Diputados se sume al Gabinete y logre frenar la escalada del dólar blue, que estaba generando una crisis cambiaria. Massa o el abismo, fue aquella advertencia en el primer piso de la Casa Rosada.

“Esto es un fallo político de la Corte. Le da la caja para la campaña a Larreta. Por eso hay tanta calentura”, sentenció la mano derecha de un gobernador peronista. En el oficialismo están convencidos de que la decisión de la Corte Suprema es un espaldarazo político a la candidatura presidencial de Horacio Rodríguez Larreta, además de una inyección de fondos a las arcas porteñas.

El propio Presidente lo deslizó durante una entrevista que brindó el jueves. “No sé si el objetivo de la Corte es financiarle la campaña a Larreta, pero lo va a lograr”, sostuvo. El peronismo está instalando con fuerza la idea de que el fallo judicial le dio un impulso a la candidatura del Jefe de Gobierno porteño, quien atraviesa una interna caliente en Juntos por el Cambio e intentar volver a perfilar su campaña para llegar a las puertas de Balcarce 50.

“La Corte se volvió partidaria. Se puso a hacer campaña para Juntos por el Cambio. Con ese fallo lo pusieron de candidato a Rodríguez Larreta y lo empoderaron”, indicó un dirigente de máxima confianza de un gobernador del centro del país. El peronismo está dispuesto a limar las expectativas electorales del alcalde porteño, bajo la disputa política judicial que se generó por el fallo del máximo tribunal.

Con esa decisión el peronismo le brindó centralidad política a Rodríguez Larreta, que estaba sumergido en una disputa preelectoral con Patricia Bullrich, quien está jugando todas sus fichas para ser la candidata del PRO en las próximas elecciones presidenciales. El conflicto con el oficialismo lo impulsó hacia arriba, lo dejó parado en el centro de la escena y multiplicó la trascendencia de sus palabras.

Lo colocó en un lugar que también le genera incomodidad a Mauricio Macri y la ex ministra de Seguridad, dos dirigentes que viven bajo el ala dura del PRO. Están obligados a respaldar al Jefe de Gobierno porteño frente al ataque del Frente de Todos. No puede cuestionar el fallo judicial ni tienen margen para quedarse en silencio. El fallo de la Corte los encerró.

Los mandatarios peronistas juegan en conjunto en la antesala del año electoral. Les interesa tener más recursos y por eso se inmiscuyeron en el conflicto entre la Casa Rosada y el gobierno porteño. Además de embarrarse en la agenda judicial quieren ser actores importantes en la reorganización del peronismo, después de la decisión de Cristina Kirchner de no competir el año que viene.

En primer término tratarán de asegurar sus provincias, ya que la mayoría desdobló los comicios. y los harán en una fecha diferente a la que se lleve adelante la elección nacional. Después, de acuerdo al escenario que quede planteado, jugarán sus cartas en la elección nacional. Paso a paso.

El renunciamiento de la Vicepresidenta le abrió una puerta a los mandatarios para que puedan impulsar un nombre propio de su riñón. Sin embargo, hasta el momento, no dieron señales claras sobre una candidatura viable que nazca de ese grupo político. Si de ahí no sale un candidato, al menos saldrá una posición en la discusión interna que empezó a darse dentro del esquema oficialista de cara a las elecciones.

* Para www.infobae.com

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