Reapareció Marcos Peña: el ex jefe de Gabinete de Macri reveló por qué bajó su perfil tras la derrota de 2019 en un podcast

POLÍTICA Por Agencia de Noticias del Interior
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En el episodio 0 de “Proyecto 77″, una iniciativa personal en formato podcast, el ex jefe de Gabinete de la gestión Cambiemos y uno de los principales referentes del PRO, Marcos Peña, reveló por qué decidió bajar su perfil político luego de la derrota electoral en 2019.

“Durante cuatro años tuve una altísima responsabilidad, muy exigente en lo personal, hermosa como tarea pero al mismo muy desgastante, que me llevó a que en diciembre de 2019, al concluir mi tarea, diera un paso al costado, me metiera un poco para adentro y tratara de hacer esta búsqueda de reconexión, de poder comprender esa dimensión humana de lo que había atravesado”, señaló.

Y agregó: “Eso me llevó a diversos procesos terapéuticos, y empecé a indagar e investigar sobre temáticas que conocía poco, como el de la salud mental”.

Hasta el momento, hay tres episodios publicados en los cuales el propio Peña conversa con Albert Rivera, que lideró el Partido Ciudadanos en España; con María Paula Correa, que fue jefa de Gabinete del presidente colombiano Iván Duque; y Virgilio Martínez Véliz, uno de los principales referentes de la cocina peruana.

“Estoy muy contento de compartir el lanzamiento de Proyecto 77, una conversación generacional en formato de podcast donde personas que atravesamos situaciones de liderazgo compartimos aprendizajes y herramientas a partir de nuestra experiencia”, indicó el ex funcionario a través de las redes.

Este nuevo proyecto, reveló, es la continuación de un trabajo que presentó a finales de 2021, donde planteó la necesidad de ejercer liderazgos políticos más humanos, un documento de 14 páginas que relata las consecuencias en la salud física y mental y la falta de empatía con la gente que trae aparejada la fama y el poder.

Peña desapareció de la escena pública luego de la derrota de Juntos por el Cambio en 2019. Se mantuvo en las sombras, incluso en la campaña electoral de 2021 cuando se sumó después de las PASO a la campaña de María Eugenia Vidal en el rol de asesor. Alejado de la política local, se dedicó a trabajos de consultoría para clientes del exterior.

En el mencionado documento, afirmó que la formación de un político es en general en “aspectos racionales” y “se tiende a omitir a uno mismo a medida que progresa su carrera”. Esa omisión -asegura- que aparta al dirigente “de una mirada mas integral” de su persona, genera “potenciales problemas de salud mental, física y emocional” que terminan “potenciando la autosuficiencia y la dificultad para conectarse emocionalmente”.

“Vivir en permanente conflicto, defendiendo posiciones, tomando decisiones, recibiendo críticas y ataques, nos lleva a un modelo adictivo donde la operación táctica se vuelve la droga del día a día”, reflexionó en aquel momento.

A este contexto le agrega “el condimento de la fama y la exposición pública”. Peña se refiere a cómo impacta todo este cóctel en la persona del político y su familia restringiendo su libertad, redefiniendo relaciones. “Nadie te prepara para eso”, aseguró.

En su extenso texto, Peña cuestionó el poder vertical y “altamente personalista” que perdura en liderazgos carismáticos y populistas vigentes al día de hoy. Una concepción del liderazgo que ahuyenta a mucha gente de la posibilidad de convertirse en líderes. “Entender que los próceres, los héroes de nuestra historia, los grandes líderes de la humanidad, son tan seres humanos como el resto es clave”, reflexiona y lo relaciona con “la cultura del caudillo” que se forjó en América Latina.

“Ese liderazgo siempre tuvo aspectos dramáticos, de sacrificio, de expresa omisión de sí mismo por ‘amor al pueblo’. El líder nunca se retira, siempre está dispuesto a sacrificarse un tiempo más por el pueblo, no se le ocurre formar a gente nueva y puede justificar la corrupción o cualquier abuso de poder en su misión redentora”, profundizó y señaló que esa tradición convivió con una cultura más liberal que promueve “un liderazgo más parecido al de los países sajones: institucional y republicano”.

Sin embargo, en el texto menciona que estos últimos padecen “poca capacidad de conectar emocionalmente con la población”. “Su formación puede ser intelectual y su experiencia venir de la gestión, pero eso no le da necesariamente las herramientas para el vínculo emocional”, reflexionó.

“Muchos ven a los líderes políticos como un grupo de privilegiados en el mejor de los casos incapaces de resolver mis problemas y en el peor cómo corruptos que se aprovechan y abusan del poder. Entonces cualquier remuneración va a ser demasiado alta, cualquier descanso va a ser visto como superfluo, cualquier debilidad como incapacidad. Es un modelo destinado a fracasar, porque nada bueno puede salir de esa dinámica”, agregó a finales de 2021.

Con información de www.infobae.com

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