Las cinco bombas que deja activadas Alberto Fernández en su último periodo legislativo: qué puede llegar a pasar

ECONOMÍA Por Carlos Arbia*
548820

El último período legislativo que arrancó ayer el presidente de la Nación Alberto Fernández muestra datos económicos que se parecen más a los de fines de la década del 80 y principios de los 90 que a los que mostró el kirchnerismo entre el 25 de mayo de 2003 y el 10 de diciembre del 2007 en el exitoso primer mandato de Néstor Kirchner.

Este cuarto año legislativo del gobierno de Alberto Fernández arranca con una inflación anual del 100%, una brecha cambiaria del 100 %, unos 10 tipos de cambios diferenciales, un déficit cuasi fiscal del BCRA cercano a 5 puntos del PBI y deja activadas algunas bombas que no se sabe si le estallarán a este gobierno o las deberá desactivar el próximo.

1) La "bomba electoral"

La intención de Alberto Fernández de presentarse como candidato a presidente en las PASO presidenciales de agosto próximo generó una especie de implosión no solo en el Frente de Todos y La Cámpora sino también en el peronismo lo que ya ha llevado al gobernador de Córdoba Juan Schiaretti y al embajador Daniel Scioli a anunciar que se presentarán a las PASO como candidatos presidenciales.

El prelanzamiento de Scioli el fin de semana pasado también ha puesto en guardia a los integrantes de La Cámpora que impulsarían la candidatura del ministro del Interior Wado de Pedro en caso que la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner decline presentarse por tercera vez a una candidatura presidencial.

2) La "bomba del FMI"

El programa que firmó Argentina con el FMI en marzo de 2022 de acuerdo a los principales analistas consultados por iProfesional es incumplible y el próximo gobierno deberá refinanciarlo y tal vez ponerle alguna categoría.

"No se trata de un Stand By como el otorgado a Mauricio Macri en 2018 o un Préstamo de Facilidades Extendidas como el que refinación este gobierno" destaca el economista Gabriel Caamano Gómez, economista Jefe de la de la consultora Ledesma.

El programa fracasó ya que desde el segundo trimestre del 2022 el ministerio de Economía tuvo que recurrir a prácticas de contabilidad creativa y otros mecanismos como el dólar soja y el dólar soja 2.0 que solo sirvieron para ganar tiempo y modificar las meta de reservas internacionales netas (RIN) en el último trimestre del año pasado y probablemente para el primer trimestre de este año para asegurarse los desembolsos sin resolver los principales desequilibrios fiscales monetarios y cambiarios.

3) La "bomba de pesos I"

En lo que va del 2023 el Tesoro consiguió financiamiento por unos 340.000 millones de pesos de financiamiento neto, en tanto que el BCRA compró bonos en el mercado secundario por unos 140.000 millones de pesos. Es probable que en la medida que transcurran los meses hasta la llegada de las PASO de agosto, los inversores no quieran tantos instrumentos en pesos por lo tanto el BCRA podría repetir la historia y efectuar una intervención mayor que el 2022.

Esta "Bomba de Pesos I", así la llaman en el mercado financiero local y en Wall Street, que recibirá el próximo gobierno es probablemente la más compleja de desactivar, en caso que el equipo económico de Sergio Massa no decida una especie de mega canje de esa deuda para ayudar el próximo gobierno.

El problema es que entre marzo y julio próximo vencen unos 12 billones de pesos y entre agosto y diciembre, otros 18 billones de pesos. Esto implica un total de unos 30 billones de pesos o 155.000 millones de dólares al tipo de cambio oficial.

Con respecto a la deuda del Tesoro Nacional en el mandato de Alberto Fernández, nominada en pesos, aumentó unos $20 billones. Esto representa más del doble del déficit fiscal que el gobierno tuvo durante el período bajo análisis.

Si tomamos las cifras totales, el déficit acumulado bajo el gobierno actual fue de $7.5 billones de pesos y el aumento de la deuda del Tesoro en pesos y el pasivo monetario remunerado del Banco Central aumentó $27.5 Esto a su vez significa que la deuda en pesos aumentó 3,6 veces más que el déficit que pretendió financiar.

4) La "bomba de pesos II"

En la actualidad los pasivos no remunerados del BCRA ascienden a $ 5,2 billones, mientras que los pasivos remunerados en pesos, la Bomba en Pesos II, suma unos 12 billones y por los que paga mayoritariamente una tasa del 75,0% anual, esto implica una tasa efectiva del 107,0% anual.

La suma de ambos pasivos da $16 billones de pesos que comparados con las reservas internacionales brutas de unos u$s39.000 millones da un dólar de equilibrio de unos 410 pesos.

De acuerdo a los datos del especialista Salvador Di Stefano en los últimos 3 años, el stock de Leliq y pases aumentó en $8.6 millones.

Este aumento fue muy importante porque las Leliq y los pases pagan una tasa de interés alta en pesos, y como el BCRA nunca paga los intereses y los capitaliza, el interés compuesto eleva el endeudamiento más que proporcionalmente.

Las Leliq y Pases Pasivos del BCRA llegan a unos 12 billones de pesos que al tipo de cambio oficial son unos 60.000 millones de pesos o casi un 12 % del PBI.

Además, la renovación de ese stock totaliza unos 700.000 millones de pesos mensuales que cobran los bancos por financiar al estado y le genera un déficit cuasifiscal anual al BCRA de unos 5 puntos del PBI.

"El efecto no deseado de la emisión monetaria, y posterior absorción vía esas Leliq, es que el Estado les saca dinero a los bancos que dejaron de financiar al sector privado" explicó el especialista a iProfesional.

Además, explica que: "en diciembre del 2019 el stock de préstamos al sector privado representaba el 54,0% de los depósitos, y en la actualidad el stock de préstamos al sector privado representa el 37,1% de los depósitos, claramente el que perdió fue el sector privado".

El Gobierno nacional ha tenido durante toda su gestión un enorme déficit fiscal, sin crédito externo y utiliza dos vías para financiarlo, el mercado de capitales local y la emisión monetaria del BCRA.

Por su parte el BCRA financió una parte de este déficit vía emisión monetaria y posterior absorción de dichos pesos con instrumentos como las Leliq y pases (pasivos monetarios remunerados).

5) La "Bomba Inflacionaria"

Los números de inflación de enero pasado dejan en evidencia que la inflación inercial en la que entró Argentina desde el 2014 será muy difícil de reducir en los próximos meses y las consultoras y bancos han comenzado a modificar el número de este año a valores que van desde el 100 % al 120% anual por lo tanto no habría que descartar para fines de este año la posibilidad de un escenario de recesión con una alta inflación.

En el caso que se cumpliera la proyección del 60 % establecida en el Presupuesto 2023 la inflación acumulada llegaría al 540 % en todo su mandato, pero si calculamos una inflación del 100 % para este año llegaría con una inflación acumulada del 600 %.

Tal como publicó iProfesional el fin de semana pasado comenzó a circular el rumor en el ambiente bancario y empresario que una vez que el gobierno acuerde la nueva meta de reservas internacionales netas (RIN) con el FMI y apruebe las metas cuantitativas del último trimestre del año pasado el equipo económico podría intentar buscar una especie de mega canje para los bonos de deuda en pesos emitidos por el Tesoro que vencen entre marzo y julio próximo.

Desde el equipo económico, en particular el ministro de Economía Sergio Massa, sostienen que la deuda pública en pesos es absolutamente sustentable y que cuando termine el segundo trimestre con fuertes vencimientos del sector privado como bancos, fondos comunes de inversión y compañías de seguro el problema se resolverá.

En tanto que el planteo desde Juntos Por el Cambio es que habría que reperfilar la deuda pública en pesos, porque esa deuda es una bomba activada y es impagable.

Un reciente informe de la consultora GMA Capital señala que: "en lo referente al financiamiento monetario del déficit fiscal y aún que se cumplan la meta comprometida para este año de un déficit fiscal primario del 1,9 % y financiamiento directo del BCRA de 0,6 del PBI el BCRA seguirá teniendo protagonismo tal como sucedió el año pasado.

"En las licitaciones del año pasado el financiamiento neto al Tesoro ascendió a los 2,4 billones de pesos, pero con las intervenciones del BCRA comprando bonos en el mercado secundario la emisión neta para comprar títulos del Tesoro alcanzó los 1,9 billones de pesos" explica el informe de la consultora.

El déficit primario del Gobierno es equivalente a 2,4% del PBI, mientras que los intereses que abona en concepto de la deuda de tesorería y los pasivos del BCRA son el equivalente al 5 % del PBI.

Por lo tanto, el próximo gobierno debería tener un superávit fiscal del 6,0% del PBI para pagar los intereses de la deuda. Se debería pasar de un déficit primario del 2,4% a un superávit del 6,0% del PBI, para cumplir dicha meta es necesario un ajuste del 8,4% del PBI, algo casi imposible de cumplir. La suma de las dos bombas de pesos totaliza más de 200.000 millones de dólares unos al tipo de cambio oficial.

* Para www.iprofesional.com

Te puede interesar