Consejo de la Magistratura: la disputa por los nuevos cargos, el rol de Macri, de Rodríguez Larreta y las aspiraciones del Gobierno

POLÍTICA Por Martín Angulo*
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El oficialismo criticó duramente a Horacio Rosatti por su llegaba a la presidencia del Consejo de la Magistratura de la Nación. “Golpe institucional” y “Napoleón de pacotilla”, fueron algunas de las frases contra el titular de la Corte Suprema de Justicia. Pero por fuera del fuego público de la política, el Gobierno podría tener en Rosatti un aliado inesperado para uno de sus objetivos, que es aprobar las ternas que están en el organismo para cubrir los cargos vacantes en los tribunales de Comodoro Py, principalmente en la Cámara Federal.

La pelea política de la semana fue el desembarco de Rosatti al frente del Consejo y la disputa entre el Frente de Todos y Juntos por el Cambio por la designación de los dos representantes del Congreso en el organismo tras la división del bloque oficialista en el Senado para quedarse con un lugar y la denuncia penal de Luis Juez a la vicepresidenta Cristina Kirchner por esa maniobra.

Pero ya todos piensan en cómo trabajará el Consejo. “Nueva etapa, cambio de época”, coinciden los oficialistas y opositores consultados por Infobae durante los días álgidos. El cambio se da porque el organismo pasa de 13 a 20 integrantes y principalmente por la llegada de Rosatti como presidente, un foco de poder en sí mismo que puede regarse a los otros estamentos del Consejo.

En ese escenario, quienes analizan y trabajan en el día a día del armado judicial del gobierno entienden que el juez podría llegar incluso a ser un aliado. Y ponen el foco en los concursos que tiene el Consejo para avanzar en la cobertura de las vacantes en Comodoro Py, los tribunales por donde pasan las causas contra funcionarios públicos y empresarios.

Desde hace meses que la discusión está trabada porque ni el oficialismo ni la oposición tienen los votos por sí mismos para aprobarlos. Tiene que haber un acuerdo que no está. Pero el naciente Consejo es un barajar y dar de nuevo.

El foco central está en los lugares de Leopoldo Bruglia y Pablo Bertuzzi en la Sala I de la Cámara Federal. Esos magistrados fueron trasladados a la Cámara Federal durante el gobierno de Mauricio Macri. Cuando llegó Alberto Fernández a la presidencia fueron declarados nulos y los magistrados iniciaron una causa judicial. Ese expediente llegó a la Corte Suprema que en noviembre de 2020 resolvió que los traslados no eran definitivos, sino que se tenían que cubrir por un concurso público y que hasta que eso ocurra Bruglia y Bertuzzi debían continuar en sus cargos de la Cámara,

El oficialismo le imprimió celeridad al concurso que ya está en su última etapa en el Consejo -luego vendrá la intervención del Poder Ejecutivo y del Senado-, pero por la disputa política no se aprueba.

En el Gobierno apuestan a que Rosatti sea la llave para destrabarlo. “Como juez de la Corte firmó el fallo que dijo que había que hacer el concurso. El concurso está hecho y esperamos que ayude a destrabarlo”, le confió a este medio uno de los hombres del oficialismo en el Consejo que además confirmó: “Vamos a insistir con las de Comodoro Py”.

El escenario no será sencillo. Macri bajó la línea a su bloque de que las ternas de Comodoro Py no se aprueben. Así lo confiaron tanto en el oficialismo como en la oposición. Y la estrategia hasta ahora dio resultado. Entonces, ¿por qué Rosatti cambiaría ese escenario? Ahí entra otro juego.

El primero es que el juez puede ser el garante del cumplimiento del fallo de la Corte. “Y es difícil que si Rosatti pida un gesto no se haga”, coinciden tanto en el oficialismo como en la oposición. Ese gesto es el de pedir que las ternas se destraben con los votos que faltan. La oposición ya tuvo una con el presidente de la Corte. Antes de su llegada al Consejo, el organismo iba a aprobar un reglamento especial para funcionar en la emergencia de una parálisis. Había acuerdo en el oficialismo y la oposición para aprobarlo. Pero algo cambió todo.

Hubo una comunicación directa con el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, a quien le pidieron que el bloque opositor no apruebe ese reglamento. Rodríguez Larreta trasmitió el pedido y ese sector no aprobó el reglamento.

Lo que entrará en disputa es la postura de Macri de bloquear las ternas o la de Larreta de mantener los puentes que construye con la Corte en su carrera presidencial. Además, el jefe de gobierno porteño tiene en el máximo tribunal la causa que le inició al gobierno de Alberto Fernández por la coparticipación.

Rosatti fue designado en la Corte Suprema junto con Carlos Rosenkrantz a propuesta de Macri, primero en el intento fallido de hacerlo por decreto y finalmente por acuerdo del Senado, como establece la Constitución Nacional. “Me arrepiento de haber cambiado a Sesín por Rosatti. Rosatti terminó fallando sistemáticamente en contra de las reformas y la modernización que impulsamos, favoreciendo así el statu quo populista”, dijo el ex presidente en su libro “Primer Tiempo”. Domingo Sesín es juez del Tribunal Superior de Justicia de Córdoba y uno de los nombres que el macrismo tuvo en carpeta para la Corte.

“Para Macri el escenario ahora cambió y cree que la llegada de Rosatti al Consejo puede ser un beneficio. Y además para diferenciarse del kirchnerismo”, respondió un hombre de la oposición cuando Infobae preguntó porque el ex presidente no fue crítico de la llegada del juez de la Corte al Consejo.

Por las ternas de Comodoro Py, también se mira con atención a los jueces del bloque opositor en el Consejo. Lo integran Ricardo Recondo, Juan Manuel Culotta y la nueva integrante Agustina Díaz Cordero. Recondo y Culotta se mantienen en la postura de no aprobar las ternas, aunque Culotta ya había dado su aval a dar su voto si se conseguían los que restaban. La ascendencia de la Corte en el Poder Judicial tiene un peso rotundo y creen que los magistrados no pueden negarse a un pedido de Rosatti. “Cuando yo deje el Consejo tengo que volver a mi tribunal y seguir la relación con la Corte”, confió un juez para graficar que hay una nueva etapa con la llegada del presidente del máximo tribunal.

Otra consejera clave es Silvia Giacoppo, de la UCR y cercana al gobernador Gerardo Morales, también con aspiraciones presidenciales. El oficialismo tuvo siempre un dialogo con Giacoppo para logar su voto para Comodoro Py. Por ahora se mantiene con la postura de la oposición. Pero es otra incógnita en el nuevo escenario.

Con el nuevo Consejo de 20 integrantes se requieren 14 votos para aprobar una terna. El escenario es similar a cuando había 13 consejeros: ningún sector tiene ese número. Una primera foto habla de un bloque oficialista de 10 miembros y la oposición con uno de nueve. Y Rosatti como prescindente de ambos.

Todo se verá cuando el organismo comience a funcionar. Los tiempos juegan en contra. Este Consejo tiene mandato hasta noviembre, luego debe cambiar la composición. Inclusive podría ser sin la presencia de la Corte. El Congreso debate una nueva ley sobre su integración. El proyecto aprobado por el Senado no contempla al máximo tribunal en el Consejo. En Diputados los votos están más ajustados y el proyecto de la oposición es con la Corte en el Consejo.

Y de acá a noviembre se debe reconformar todo el Consejo, a lo que se suma la feria judicial de invierno y las elecciones de sus estamentos. Siete meses puede ser mucho, pero poco cuando se debaten intereses políticos y cuando el 2023 es un año de elecciones presidenciales.

La disputa más cercana

Antes del debate por las ternas de Comodoro Py, hay otros temas en agenda. El primero es completar los 20 consejeros. Hoy hay 18. Restan los dos del Congreso. Las designaciones enviadas son las del senador del Frente de Todos Martín Doñate y la de la diputada de la UCR Roxana Reyes. Pero Juntos por el Cambio y el oficialismo reclaman los dos para sí y para eso presentaron amparos en la justicia. Se espera la decisión de la Corte que todos creen que será salomónica con uno para cada sector.

Con la integración final llegará otra discusión que es la de los cargos. El nuevo Consejo no solo contempla la llegada del presidente de la Corte, sino un nuevo esquema. Con el Consejo de 13 miembros había cuatro comisiones: Selección, Acusación y Disciplina, Reglamentación y Administración. Con el de 20, al volver a la ley anterior, no está más Reglamentación y Acusación y Disciplina se dividen.

Eso implica que se tengan que designar a las nuevas autoridades de cada una. Pero también cómo quedan integradas. La ley de 13 consejeros contemplada qué estamento estaba en cada uno. La de 20 no y eso será una discusión. Por ejemplo, los abogados no estaban en Selección y ahora pedirán integrarla. E inclusive presidirla.

Todo eso generará una disputa entre oficialismo y oposición por el reparto del poder.

El otro cargo clave será la vicepresidencia. Con el Consejo de 13 era un lugar casi protocolar. Otro tiene otro color. Primero porque implica ser el segundo del presidente de la Corte, aunque en el Consejo, lo que da otro plafón político. Pero también porque puede ser un lugar que requiera actuar como presidente.

Los viejos funcionarios del Consejo recuerdan que antes de 2006 -cuando la Corte dejó de presidir el Consejo- el titular del máximo tribunal iba poco a las reuniones del organismo y así el vicepresidente tenía otra centralidad. Hoy nadie cree que Rosatti descuide el lugar pero por la agenda como titular de la Corte puede haber ocasiones en las que se ausente o no le permita estar en el día a día. Así el vice pasa a tener otro protagonismo.

En el oficialismo y la oposición coinciden que el vice deber ser un consejero o consejera con el que Rosatti se sienta cómodo. El lugar será disputado por los dos sectores y en la interna de cada bloque ya algunos se anotan en la carrera por ese lugar.

* Para www.infobae.com

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