Los temidos efectos del "dólar Qatar": por qué será peligroso para la economía, según expertos

ECONOMÍA 14 de octubre de 2022 Por Fernando Gutiérrez*
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Las consecuencias del dólar Qatar ya empezaron a sentirse en el mercado, y no son las que el Gobierno esperaba. En cambio, van en línea con lo que la gran mayoría de los economistas había predicho: que le subiría el "piso" al tipo de cambio paralelo, mientras su incidencia sobre la demanda de los turistas sería apenas marginal.

Y, por otra parte, cobra fuerza la percepción de que la nueva medida cambiaria tendrá un efecto más importante en el plano de la recaudación impositiva que en el límite a la "fuga" de dólares desde la caja del Banco Central.

Para empezar, el blue aceleró nueve pesos para cerrar en $289, en un movimiento que no sorprendió a nadie en el mercado, ya que incluso sin tener en cuenta el nuevo desdoblamiento cambiario los economistas venían advirtiendo un desfasaje.

El blue se mantiene, en una situación absolutamente anómala, un 5,5% por debajo del "contado con liquidación". Históricamente siempre el blue fue el más caro, porque reflejó el sobrecosto de la compra de la divisa en un mercado ilegal. Pero, además, los economistas consideran que no puede estar por debajo del costo al que los minoristas acceden al billete estadounidense.

Como la nueva percepción por el impuesto a los Bienes Personales es del 25%, esto implica que -si se suma el impuesto PAIS del 30% más la percepción del impuesto a las Ganancias por 45%-, entonces el nuevo dólar del turismo duplicará al oficial.

Y eso, según el consenso del mercado, supone que el nuevo piso para el blue, a precios de hoy, será $314,50, que es el equivalente del "dólar Qatar". Ya hay un claro antecedente reciente en ese sentido: cuando en julio pasado la ex ministra Silvina Batakis dispuso la suba -del 35% a 45%- en la percepción por Ganancias sobre el dólar, se generó una inmediata disparada de 7% en el blue.

Ahora, de acuerdo a la expectativa del mercado, el paralelo se tendría que mover un 9% adicional para igualar al turista, y aun así pocos creen que se estacione en ese nivel, sino que continuará su carrera hasta encontrar un nivel de equilibrio, definido como el que surge de la relación entre las reservas del Banco Central y la base monetaria.

Hay algunos pronósticos inquietantes en ese sentido, por ejemplo el de la consultora LCG, que proyecta que el blue alcanzará los $360 hacia fin de año.

Mientras que el analista financiero Christian Buteler, muy crítico de la medida gubernamental, afirmó: "En no más de dos semanas tendremos al nuevo dólar tarjeta siendo más barato que el blue, MEP y contado con liquidación, por lo que estaremos igual que hoy pero con un dólar más caro y más inflación.

La devaluación de Qatar: el dólar sube un 14,3%

La opción definida por el equipo del ministro Sergio Massa tiende al ajuste por precio y no por cantidades. Es decir, prefirió limitar la venta de dólares al turismo por la vía de encarecer el tipo de cambio, antes que aplicar un cupo para el gasto en el exterior, una alternativa que estuvo en discusión. Es cierto que esta última podría tener objeciones legales, pero a primera vista lucía como más eficaz para el objetivo de contener la salida de divisas. En cambio, la suba de precio no tiene buenos pronósticos, a juzgar por los antecedentes.

De hecho, ya se aplicó el impuesto PAIS, luego se agregó la percepción de Ganancias por 35% -para frenar la masiva compra minorista-, pero eso se reveló insuficiente cuando se relajaron las restricciones sanitarias para viajar al exterior. Fue así que el Banco Central prohibió la financiación con tarjeta de crédito para la compra de pasajes, pero tampoco eso fue obstáculo para que se produjera un crecimiento explosivo del turismo.

De hecho, en el balance cambiario del Banco Central el rubro "viajes, pasajes y otros pagos con tarjeta" registró una suba acelerada en el arranque del año. Se pasó de un promedio mensual de u$s450 millones en el final de 2021 a unos u$s750 millones en el invierno de 2022.

Fue recién entonces que, durante la gestión de Silvina Batakis, se incrementó a 45% la percepción de Ganancias. Pero el resultado está a la vista: la salida de dólares no se detuvo y arreciaron los reclamos de los industriales, que se indignaban por la salida de divisas para el turismo al tiempo que ellos veían restringirse su acceso a las importaciones de insumos.

Cada una de esas medidas implicó, en los hechos, una devaluación sectorizada hacia los minoristas que tienen capacidad de ahorro como para atesoramiento o como para vacacionar fuera del país.

La creación del impuesto PAIS, dispuesta en el arranque de la gestión de Martín Guzmán, había sido equivalente a una suba de 30% en la cotización del dólar. Luego, la inclusión de la percepción del 35% por impuesto a las Ganancias, supuso una suba del "dólar turista" de 27%. En julio pasado, la suba de esa percepción definida por Batakis fue equivalente a devaluar un 6%. Y, finalmente, esta aparición del "dólar Qatar" significa un encarecimiento de 14,3%. El acumulado total desde que asumió el Gobierno es de 100%.

Pese a todas esas subas, la demanda turística no aminoró. Y durante las últimas vacaciones de invierno los expertos hasta afirmaban que viajar era "una ganga", por la brecha con el tipo de cambio paralelo, y la posibilidad de recuperar el anticipo del impuesto a las Ganancias. Eso hacía que el "verdadero" dólar turista fuera de $147.

La cuenta era así: si alguien tenía ahorrados dólares y los vendía en el paralelo, obtenía $300, con lo cual podía comprar un dólar al precio oficial de $255 y quedarse con un ahorro de $45. Pero, además, del valor oficial podría luego recuperar $63 por la devolución del 45% correspondiente a la percepción anticipada de Ganancias.

La posterior caída del blue alteró esa cuenta. Pero los expertos no dudan en que los tipos de cambio paralelos tenderán a subir nuevamente. El propio turismo terminará haciendo un arbitraje para ello, dado que quedó a la vista la posibilidad de un nuevo "rulo" consistente en adquirir dólares al precio del MEP o en el mercado blue, y usarlos para cancelar los saldos con tarjeta. Suelen ser efectos de corta duración, hasta que todas las cotizaciones quedan alineadas.

Dólar Qatar: ¿tendrá un efecto marginal?

Es probable que el efecto inmediato del dólar Qatar sea el de una disminución en la demanda por divisas, pero no debe confundirse esa situación de corto plazo con una corrección permanente, dado que esa caída puede obedecer a un efecto de "adelantamiento" de las compras dolarizadas por parte del público.

Sobre este punto, la recaudación del impuesto PAIS en septiembre permite adelantar cuánto fue la demanda de divisas por parte del público: pagaron $146.696 millones por sus compras dolarizadas, lo cual, a un tipo de cambio promedio de $149, significa que le pidieron al Banco Central nada menos que u$s980 millones.

Es decir, se llegó a un nivel récord del año, lo cual da una pauta de algo que muchos economistas habían advertido: todos aquellos que ya tenían definido un viaje a corto plazo -por ejemplo, para ver en Qatar a la Selección Nacional, que debuta el 16 de noviembre contra Emiratos Árabes Unidos- adelantaron en lo posible sus compras dolarizadas.

La medida cambiaria fue, probablemente, la más anunciada de la historia, dado que fue un tema sobre el cual Massa dio pistas de estar bajo análisis prácticamente desde su asunción en el cargo, hace más de dos meses.

La definición se demoró más de lo previsto, dadas las divergencias internas sobre cuál sería la mejor forma de instrumentarla. Y esa demora fue un aliciente a las compras dolarizadas.

Aun sabiendo que se produciría ese efecto, el equipo de Massa mantuvo la decisión, porque sus asesores le dijeron que se corría el riesgo de que buena parte del refuerzo en las reservas del Central -conseguidas gracias al régimen de dólar soja-, se pudiera licuar en el verano. Más concretamente, se calculó en u$s2.500 millones la posible salida de divisas.

Un encarecimiento del dólar que se licúa rápido

Lo que no está en claro es que con el "dólar Qatar" se produzca un disuasivo lo suficientemente fuerte como para frenar el turismo. Todos los antecedentes indican que no será así.

Y los economistas ya dejaron ver su escepticismo. Por caso, Roberto Cachanosky pronosticó que el primer efecto de esta medida será un encarecimiento de los servicios turísticos en el mercado interno, lo cual hará que el sobrecosto relativo de viajar al exterior termine por diluirse en términos reales.

"Vas a ir a la plata y te van a cobrar los cornalitos como si fueran caviar. La carpa en la playa como la suite presidencial del Plaza en Nueva York, los alquileres como si fueras a Bora Bora y un pancho como si fuera salmón", ironizó Cachanosky.

En la misma línea, la economista Diana Mondino dijo: "Hay que poner un dólar Cosquín, porque también va a ser más caro tomarse vacaciones en Argentina".

Y lo cierto es que ya hay alquileres en la costa argentina que ajustan un 150% respecto del año pasado. Lo cual implica, si se lo mide en dólares, un encarecimiento de casi 50%.

Lo cierto es que, como ya han estudiado los expertos en consumo, para un segmento de la clase media los viajes al exterior se han transformado en un consumo de tipo aspiracional al que no están dispuestos a renunciar. Y un encarecimiento 14% en el tipo de cambio no parece ser un disuasivo potente, menos cuando en el propio mercado interno se observan ajustes de costos en porcentajes mayores.

¿AFIP, la gran ganadora?

Hay finalmente, un claro ganador del dólar Qatar: la caja de la AFIP. Desde que se aplicó por primera vez la percepción de Ganancias para encarecer los viajes, se observó el fenómeno de que no todos los viajeros hacían el reclamo de devolución.

Algunos de ellos, probablemente en situación irregular, preferían renunciar a ese dinero por temor a quedar bajo la lupa del organismo recaudador. Mientras que otros simplemente no querían embarcarse en el trámite burocrático.

Como resultado de esa situación, la recaudación de Ganancias tenía un impacto positivo, aun cuando, en los papeles, no se estuviera aumentando el impuesto.

Pero, además, hay otro efecto que juega a favor de la recaudación fiscal aun cuando todos los turistas reclamen la devolución del pago por la percepción de Ganancias y de Bienes Personales: en una economía de alta inflación, lo que recibirán nunca tendrá el mismo valor real que lo que habían pagado.

* Para www.iprofesional.com

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