El Gobierno aseguró que cumplió las primeras metas con el FMI y que las nuevas medidas no harán peligrar el acuerdo

ECONOMÍA Por Mariano Boettner*
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El Gobierno aseguró que cumplió las primeras metas trimestrales que acordó con el Fondo Monetario Internacional y que, por esa razón, pasará la primera evaluación cuando el staff del organismo audite los compromisos previstos para déficit primario, emisión monetaria y reservas. Con ese cumplimiento, el Poder Ejecutivo quedaría habilitado a recibir un segundo desembolso que rondará los USD 4.150 millones.

Ese margen de maniobra que consiguió el Ministerio de Economía con la meta fiscal -la cifra final oficial se conocerá esta semana- por un nivel de recaudación superior al previsto, le permitirá al Gobierno financiar los bonos excepcionales que pagará en mayo y junio a empleados informales, monotributistas A y B y trabajadoras de casas particulares y solo en mayo para jubilados.

Según anticipó el ministro de Economía Martín Guzmán antes de iniciar su viaje a Washington para participar de la reunión de primavera del FMI y el Banco Mundial, hacia fines del primer trimestre el resultado de las cuentas públicas registró un déficit primario equivalente a 0,25% del Producto Bruto. En términos nominales implicaría, utilizando como referencia las cifras de cada meta trimestral prevista en el memorando de entendimiento, unos $175.000 millones.

El primer objetivo exigible por parte del Fondo para el sendero fiscal era de $222.300 millones, poco más de 0,30% del PBI. De esta forma, Hacienda habría sobrecumplido por poco menos de $50.000 millones. No es una cifra suficiente, de todas formas, para cubrir el nuevo gasto que implica los bonos anunciados este lunes por la aceleración inflacionaria.

Desde el Poder Ejecutivo hicieron circular algunas estimaciones variables sobre el costo fiscal total que tendrá la medida, de entre $200.000 y $240.000 millones. Para algunas consultoras insumiría, a priori, un gasto menor.

“Dependiendo de los requisitos que se decida imponer sobre el universo de potenciales beneficiarios, el gasto extra que implican estas nuevas transferencias sin contraprestación (subsidios) oscila entre $176.000 millones y $235.000 millones. Expresado como porcentaje del PBI es entre 0,25% y 0,33% del producto estimado para 2022″, publicó el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf).

En un sentido similar, para PxQ, la consultora fundada por Emmanuel Álvarez Agis, “tomando el conjunto de los universos abarcados, el costo total de la medida ascendería a unos $170.000 millones, que equivalen a 0,23% del PBI”, consideró.

“La medida busca recomponer los ingresos en la base de la pirámide en un marco en que la inflación acumuló 16% en el primer trimestre del año versus el 12,3% de actualización de jubilaciones por el efecto de la fórmula de ajuste (sin computar bonos). Debe tomarse en cuenta que previo a la aceleración de la inflación y el impacto de la guerra, los ingresos de los trabajadores no registrados marcaban en enero una caída de 6,6% anual en términos reales”, estimó.

De acuerdo a fuentes oficiales, además de la recaudación más elevada de lo previsto, los nuevos bonos serán fondeados con reasignaciones de partidas presupuestarias, para evitar que la medida implique un incremento en los niveles de emisión monetaria, que también tienen un corset en el marco del acuerdo con el FMI. El Poder Ejecutivo aún no realizó la readaptación del presupuesto vigente -que es el de 2021- a los lineamientos del programa económico consensuado con el organismo, para lo cual tenía como fecha prevista el 15 de abril.

Un factor que le habría permitido al Gobierno sobrecumplir la meta fiscal es que tuvo ingresos por encima de lo esperado en el acuerdo con el Fondo. Además de un tope al déficit primario, uno de los objetivos es mantener un mínimo de ingresos, que para el primer trimestre era de 2,417 billones de pesos entre los primeros tres meses del año. A diferencia de otras metas, no es condicional para recibir desembolsos.

Esos 2,4 billones de pesos de “ingresos reales” -criterio que toma en cuenta distintos elementos pero que en un 90% está explicado por la recaudación tributaria de AFIP- podría haberse superado con margen. Solo entre enero y febrero esos ingresos fueron de 1,7 billones, por lo que le quedó para marzo solo la necesidad de contar con unos $700.000 millones más. Si bien los datos oficiales finales se conocerán esta semana, se puede anticipar que el fuerte incremento de la recaudación -1,24 billones y 6,5% en términos reales- creó un margen de acción fiscal para el Gobierno.

Las otras metas exigibles por el Fondo Monetario también habrían sido alcanzadas, aunque eran de más fácil cumplimiento según los analistas. Así, la letra chica reclamaba que las reservas deberían haber aumentado USD 1.200 millones en forma neta, mientras que la monetización del déficit tendrá como techo una suma de $236.800 millones.

Para ambos casos en el BCRA aseguran que los objetivos se cumplieron. En el primer caso, por el primer desembolso del FMI de USD 9.700 millones y, por otro, porque el Central acumuló hasta fines del primer trimestre adelantos transitorios al Tesoro por $122.000 millones.

La evaluación definitiva de estas cifras las hará el equipo técnico del FMI a mediados de mayo, en la misión adelantada -su fecha original era el 10 de junio- y que será la primera revisión de desempeño del nuevo programa. Si todo sale como espera el Gobierno, podría contar con un segundo desembolso de USD 4.155 millones más para engrosar las reservas del BCRA.

Otra pregunta que asoma es si, más allá del margen fiscal que consiguió en el primer trimestre, las nuevas medidas de emergencia por la inflación pudieran poner algún tipo de presión sobre las segundas metas a cumplir, es decir las que finalizarán el último día de junio y que se evaluarían en septiembre.

Para poner en números: las cifras que acordó el Gobierno para la segunda revisión implican que el déficit primario debería ser cercano a $566.800 millones, los ingresos del Estado acumulados de 4,7 billones de pesos, un gasto social que sea como mínimo de $318.000 millones, las reservas deberían haberse incrementado 4.100 millones de dólares en forma neta y la monetización del déficit no podría superar los $438.000 millones.

Para PxQ, “de acuerdo a nuestras estimaciones, la medida no implica un apartamiento del sendero fiscal acordado en el EFF”. Para justificarlo, sostienen tres argumentos. En primer lugar, la recuperación del nivel de actividad. Segundo, la aceleración de la inflación y, por último, los mayores precios de los commodities, que implican una recaudación mayor a la prevista en el acuerdo.

“Se debe tomar en cuenta que, hasta el momento, no solo las metas económicas están siendo cumplidas, sino también las ‘políticas’. En base a los datos disponibles, la evolución del gasto primario total del primer bimestre 2022 muestra un crecimiento real de 7,7%. En cuanto a la composición de esa expansión real del gasto, las prestaciones sociales se expanden 7,1%; las jubilaciones (incluidas en prestaciones sociales) crecen 21,6%; y los subsidios económicos aumentan 22,5%”, estimaron desde la consultora.

Iaraf, por su parte, mencionó que “como toda transferencia de ingresos adicional realizada sin financiamiento específico, todo este nuevo gasto hace crecer el déficit con el que se contaba previo a la creación del mismo”, publicó en un informe el centro de estudios con base en Córdoba.

“Teniendo en cuenta la meta de reducir el déficit primario anual del 3% del PBI en 2021 al 2,5% del PBI en 2022, se comprometió una reducción del rojo primario equivalente al 0,50% del PIB. El anuncio de ayer equivale entonces a entre la mitad y las dos terceras partes de toda la corrección anual acordada con el FMI”, concluyó.

* Para www.infobae.com

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