Perotti se zambulle a la lógica del aguante en el conflicto docente

POLÍTICA 24 de agosto de 2022 Por Facundo Borrego
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En medio de la tormenta que significa el duro plan de lucha que lanzaron los gremios docentes, el gobernador Omar Perotti logró empuñar un paraguas que le permite resguardarse y compartir responsabilidades. Los once días de paro impulsados en el último mes en reclamo de la reapertura paritariageneraron rechazo en el humor social, algo que fue celebrado en silencio por el gobierno provincial que interpreta que con las medidas de fuerza sale menos herido de la situación y podría generarle un desgaste a los gremios a la hora de la nueva negociación que se viene

 

 
La docencia entiende lo contrario. Asume el riesgo de que la ciudadanía se enoje y sostienen que no le va a torcer el brazo en la lucha. “Nunca nos pasó que quisieran aplicar este rigor, entonces también es proporcional. Se la vamos a ganar”, explicó a Letra P un dirigente de la educación pública. Los gremios creen que el gobierno juega a que se sostenga el endurecimiento del conflicto porque asume que la crítica social los terminará desgastando. “Jugar al desgaste de una medida de fuerza en época de redes sociales no existe. Son analógicos”, razonó, por su parte, el titular de la delegación Rosario de Sindicato Argentino de Docentes Privados (SADOP), Martín Lucero. Parece una lógica de quién aguanta más.

 

Perotti viene esquivando dialogar y adelantar porcentajes ante la espiral inflacionaria, valiéndose del acuerdo paritario firmado en marzo cuando ni siquiera se había registrado el 4% de inflación y mucho menos el 7,4% de julio. Ese acuerdo establece que recién en septiembre se vuelve a preparar la mesa paritaria

El gesto nunca llegó y el conflicto comenzó con dos semanas de dos días de paro cada uno a la vuelta del receso invernal y, luego de una semana sin novedades, se resolvió rápidamente una medida de fuerza para el viernes pasado y dos semanas seguidas de tres días sin clases. “El paro repentino del viernes, de un día para otro, más las dos semanas de tres días, divorcia a los docentes de la gente”, sostuvo a Letra Puna fuente de gestión diaria en el gobierno provincial. Es ahí cuando algunos dirigentes de la educación deslizan que esa cuestión ya no incide en la dinámica gremial como sucedía años atrás.  

 

Lo cierto es que hay una cuestión de pérdida de días de clases y también de organización que afecta a las familias, y el gobierno provincial intenta convertirlo en provecho en términos políticos. De hecho, no hubo declaraciones mediáticas ni esfuerzos desmedidos para desactivar los paros, en un evidente mecanismo de que los gremios queden expuestos por su propio peso. Incluso, al otro día de la confirmación del plan de lucha de la docencia pública nucleada en la Asociación de Magisterios Santa Fe (Amsafe) y Sadop, el ministerio de Trabajo ratificó las fechas para sentarse a negociar sin adelantar ni un sólo día.

Como no parece ser arbitraria la decisión del gobierno de tensar, tampoco lo es por parte de Amsafe. Se sabe que las bases, sobre todo la departamental Rosario, extreman medidas aunque desde la conducción provincial se intenta equilibrar los ánimos. Esta vez no sucedió. Quizás la respuesta se encuentre en que la cúpula del gremio de la docencia pública es nueva y entendieron que debían encarar la gestión con los tapones de punta para poder recuperar fuerza de lucha. 

En el horizonte los nubarrones no parecen disiparse, al contrario, qué haría bajar un cambio una vez que se sienten en la mesa y la oferta salarial se ponga en discusión. “¿Cuál va a ser la medida que tomen si no aceptan la primera oferta? ¿Paro indeterminado?”, se preguntan en el gobierno. Ahora bien, el desgaste es mutuo: Perotti tiene al menos once paros en menos de un mes -más todos los de marzo y los eventuales si sigue el conflicto- y los gremios se gastaron muchos cartuchos.    

 

*Para Letra P

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