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Las críticas y la ideología

OPINIÓN 07/11/2023 Felipe Frydman*
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No hay sorpresas en el alineamiento de los países y organizaciones políticas sobre el ataque terrorista de Hamas y la ofensiva militar israelí en Gaza para aniquilar a esa organización. Solo basta recordar las visiones sobre el atentado a las torres gemelas del 11 de setiembre de 2001 y la invasión de los Estados Unidos a Afganistán, la ocupación de Crimea y la ofensiva contra Ucrania, la guerra en Siria y el Califato de ISIS. La lista podría engrosarse con la expulsión de 800.000 Rohingya de Myanmar, el destierro de 120.000 armenios cristianos de Azerbaiyán, el desplazamiento de 4.500.000 habitantes en Sudán, los 6.000.000 de inmigrantes venezolanos o la reciente orden de Pakistán de expulsar 1.700.000 inmigrantes afganos.

La situación en Medio Oriente ha provocado una reacción internacional desproporcionada en comparación a las pérdidas de vidas humanas de los eventos mencionados. Las manifestaciones en todo el mundo contra la ofensiva israelí, los llamados al cese de hostilidades, las acusaciones de genocidio y las declaraciones en las Naciones Unidas parecieran que el mundo enfrenta una situación sin parangón. Podría ser que la duración del conflicto haya exacerbado las apreciaciones para generar una mayor sensibilidad y la necesidad de intervenir para evitar una calamidad de envergadura mucho más grave que la guerra en Ucrania o la expulsión de los Rohingya a pesar de que el número de víctimas sea mucho mayor en estos dos últimos.

El conflicto en Medio Oriente involucra a los judíos del todo el mundo y no solo a los israelíes. Las condenas vienen precedidas por años de una persistente campaña para asimilar la creación del Estado de Israel al papel de conquista y colonización de los poderes imperiales europeos por el cual se despojó de sus tierras y riquezas a los pueblos originarios. Estas cruzadas tienden a demonizar al “blanco” asimilado a los judíos en el Medio Oriente donde tratan de imponer valores que contradicen las costumbres de sus habitantes. La diferencia en el desarrollo económico constituye un agravante más porque sería una ostentación de la “superioridad” frente a la pobreza del resto de la región. En ese contexto, se niega al Estado de Israel cualquier base legal para su existencia y justificaría las acciones de Hamas como la resistencia de los débiles a una decisión inconsulta adoptada por fuerzas foráneas olvidando el origen de los estados árabes (con excepción de Egipto).

La opinión pública internacional también se ve influenciada por los cambios demográficos en Europa y aun en los Estados Unidos. El creciente número de inmigrantes musulmanes en los principales centros urbanos donde se encuentran postergados configura una nueva escenografía política; las manifestaciones en contra del Estado Israel influyen sobre las decisiones y los medios de comunicación al presentarse como los encadenados del sistema.

Esta caracterización colonial del enfrentamiento israelí-palestino explicaría los motivos por los cuales otras tragedias no reciben la misma atención a pesar de la gravedad de las cifras de pérdidas humanas. Europa al igual que los Estados Unidos terminan auto-culpabilizándose por la colonización y afrontando acusaciones sobre el derecho de tener un nivel de vida más elevado. Estas explicaciones tan bien manejadas por sectores identificados como antisistema o anticapitalista parecieran no recapacitar que la riqueza acumulada en los Emiratos Árabes, Arabia Saudita, Qatar e incluso Irán serían suficientes para cambiar la dinámica de toda la región si fueran volcadas para apoyar el desarrollo de sus congéneres incluyendo la modernización de Cisjordania, administrada por la Autoridad Palestina, y Gaza gobernada por Hamas desde el 2006.

La toma de posiciones para juzgar la situación actual, los crímenes de Hamas y la embestida israelí, responden a parámetros ideológicos que son imposible de modificarse con evidencias. Ya existe una predisposición a creerle a uno en vez del otro dependiendo de la ubicación en el combate más amplio sobre la democracia, la libertad y el derecho de practicar la religión sin imposiciones.

* Para www.infobae.com

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