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Una victoria tan pírrica como decisiva

OPINIÓN 17/06/2024 Gonzalo Arias*
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Una victoria pírrica desde el punto de vista de lo numérico, aunque un triunfo decisivo en términos políticos. Así podría probablemente resumirse el desenlace del maratónico y extenuante debate de la Ley de Bases y el paquete fiscal durante la tarde del miércoles y la madrugada del jueves en el Senado de la Nación.

Aunque con un margen tan exiguo que exigió eventualmente el desempate de la vicepresidenta Victoria Villarruel y con varias modificaciones que se sumaron a las ya acordadas con la oposición “dialoguista” durante el tratamiento en los plenarios de comisiones, el oficialismo consiguió una trabajosa victoria que le insufla nuevos bríos a un gobierno que venía atravesando semanas de turbulencias fruto -en gran medida- de la incertidumbre en torno a la sostenibilidad política del programa de gobierno.

Una victoria política, pero que se enhebra en una madeja de hilos cuyas estribaciones impactan en los más variados terrenos. Uno de ellos, indudablemente, el terreno de la economía, donde el humor de los mercados en las últimas dos semanas había encendido algunas luces de alerta que se materializaron en las alzas en la cotización de los dólares paralelos, la importante caída en los bonos, la escalada del riesgo país, y la desaceleración del ritmo de acumulación de reservas del Banco Central.

Como una evidencia palmaria de que la autonomía de la economía en la que parece a menudo creer Milei, y que lo ha llevado recurrentemente a desdeñar o minimizar el impacto de la política, no existe en cuanto tal, los mercados respondieron con extrema rapidez a las noticias que llegaban de la cámara alta: los títulos de deuda mostraron fuertes subas de hasta 4% en las emisiones de corto plazo, las acciones de empresas argentinas que cotizan en Wall Street subieron hasta 10%, el Merval de la Bolsa de Buenos Aires avanzó 2,4% en pesos y 4,6% medido en dólar “contado con liqui”, y el riesgo país perforó el umbral de los 1400 puntos básicos.

Aunque en las normas aprobadas hay algunas herramientas con las que el gobierno espera atraer tanto dólares como inversiones -el blanqueo, las privatizaciones, el RIGI, entre otras-, el paso adelante conseguido en el Senado no implica tanto un giro veloz en materia de inversiones o planes de recuperación económica rápida, sino una importante señal para alimentar expectativas con respecto a que el gobierno cuenta con cierta capacidad política para avanzar con su agenda de reformas.

Si bien todavía le falta un largo camino para consolidar su proyecto marcadamente reformista, sin lugar a dudas el éxito legislativo fue clave para disipar la tensión que generaba el inédito hecho de haber alcanzado los seis meses de gestión sin haber conseguido sancionar ni una ley en el Congreso. Más que un punto de llegada, se trata de un hecho político relevante que debería convertirse más que nada en el punto de partida para una comprensión distinta de los resortes fundamentales de cualquier gestión.

Con un terreno menos escarpado y la “curva de aprendizaje” con resultados concretos a la vista, el gobierno deberá demostrar si lo ocurrido en el Congreso fue apenas fruto de un giro pragmático o reflejo de supervivencia ante las potenciales consecuencias que hubiese generado un nuevo traspié legislativo, o si realmente hay una comprensión de la importancia que tiene la política como ordenadora de otras esferas, incluyendo la economía.

Sin renunciar a la narrativa anticasta que tanto éxito le ha granjeado en términos comunicacionales, el Presidente y su círculo rojo tendrán el desafío de aprovechar este viento de cola para mostrar mayor capacidad política, estabilizando un gabinete que nunca terminó de cristalizarse y mostrando actividad en algunas áreas de gestión virtualmente paralizadas.

No habrá quizás mejor momento para hacerlo, en tanto la votación del Senado desnudó con particular crudeza las debilidades y los dilemas de una oposición que no logra aún posicionarse ni asumir contornos nítidos. La fragmentación se evidenció como el principal atributo del diverso y heterogéneo espectro opositor: el kirchnerismo no logró preservar lo que parecía un monolítico bloque de 33 senadores (3 senadores acompañaron el RIGI), los legisladores “líberos” mostraron diferentes niveles de adscripción a sus gobernadores (algunos clave, como la funcional ausencia de los santacruceños Carambia y Gadano que permitió la aprobación en particular de las facultades delegadas), y el radicalismo cruje con las movidas inconsultas de un Lousteau que pese a haber sido clave para aportar el quórum fue uno de los más férreos opositores a las iniciativas oficialistas.

Lo cierto es que el Presidente voló finalmente a la cumbre del G7 con una inocultable sonrisa, más aún cuando a lo sucedido en el Congreso se sumó en el transcurso de las horas la renovación del swap con China y el auspiciante dato de inflación de mayo.

Así las cosas, habrá que ver si el Presidente logra transformar está victoria legislativa en la piedra angular de la segunda fase de su gobierno que deje finalmente atrás los planes de emergencia para comenzar a delinear un escenario más estable y previsible.

* Para www.infobae.com

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