Merkel, Insfrán, los exoplanetas y los suspiros

OPINIÓN Por ADRÍAN SIMIONI*
Para el senador Mayans, son iguales. 4 grandes diferencias entre una Alemania con 5% de empleo público, donde el canciller puede ser destituido cada día, y el feudo de Formosa
ARCHI_819836

Nace un nuevo teórico político en la Argentina. El senador formoseño José Mayans compara a la canciller alemana Angela Merkel con Gildo Insfrán.

Para Mayans, la primera ministro que condujo a Europa por el camino de su unificación definitiva, la crisis financiera del 2009 y el bombazo del Brexit, la política que evitó que el populismo xenófobo de la derecha y el demagógico de la izquierda hayan copado el viejo continente, es comparable con Insfrán. ¿Por qué? Porque ambos gobernaron, dijo Mayans, durante 5 mandatos consecutivos.

De entrada, la comparación es errónea -como lo marcó La Nación- porque Merkel ha gobernado 4 y no 5 mandatos. Merkel completará este año 16 años en la Cancillería. Insfrán lleva 26, si no se cuentan otros 8 años previos como vicegobernador.

Pero esa no es la diferencia clave. Hay al menos otras tres cosas que son fundamentales.

Una es que, para perpetuarse, Insfrán primero impuso una interpretación forzada de la Constitución formoseña. Y luego la hizo modificar para seguir gobernando. Merkel jamás tocó las reglas de juego dispuestas en Alemania tras la segunda guerra mundial.

Pero hay otra diferencia esencial. Durante 16 años, Merkel se sometió cada día al riesgo de que en el Bundestag, el congreso alemán, una fracción de su partido la traicionara, algún aliado la abandonara o sus opositores fueran más hábiles que ella. En cualquier caso, la podrían haber destituido con el chasquido de un dedo.

Insfrán jamás ha corrido ese riesgo. Su mandato sólo se pone en juego -teóricamente- cada cuatro años.

Y acá vamos a la última y gigantesca diferencia. En el cuatrienio que hay entre reelección y reelección, Insfrán puede hacer lo que quiera con los impuestos que le manda el resto del país y que él usa para alimentar a las decenas de miles de ñoquis, acomodados y subsidiados que lo reeligen cada vez.

En Alemania, en cambio, los empleados públicos son 5% del total. El resto son privados. En Formosa hay 167 empleados estatales por cada 100 privados en blanco.

A Merkel la eligen -y la pueden destituir en cualquier momento- diputados elegidos a su vez por ciudadanos a los que Merkel no les paga el sueldo. A Insfrán lo eligen directamente sus propios empleados. Y nadie lo puede echar.

Comparar a Insfrán con Merkel ni siquiera comparar peras con manzanas. Es comparar exoplanetas con suspiros.

*Para Cadena3

Te puede interesar