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A favor y en contra de Milei

OPINIÓN 09/09/2023 Mónica Gutiérrez*
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El 13 de agosto se rompió todo. El mapa político tal cual lo conocimos hasta aquí implosionó. La grieta con la que a duras penas logramos convivir se fisuró atravesada por una nueva raja de profundidad insondable y con bordes todavía imprecisos.

Las dos coaliciones que tensionan en la “zona de confort” que siempre ofrece a la política un escenario de polarización quedaron bajo shock, desnortadas. Se quemaron los papeles de todos los estrategas de campaña.

El relato kirchnerista quedó desprovisto de sentido, desfasado. Los militantes del cambio, en la versión de Juntos, buscan reconectar con sus votantes extraviados en la ráfaga emocional que impusieron los libertarios.

La descripción de un mapa electoral de tres tercios resulta insuficiente para describir la situación. Asertivo, el politólogo Luis Tonelli, ubica al líder libertario en un “extremo centro”.

Ni a la izquierda, ni a la derecha, sino en un nuevo lugar. Es alguien que se coló. Un Milei fluido con capacidad para atraer votos de ambos extremos.

Milei aparece como la clara contrafigura del kirchnerismo. Las herramientas que utiliza para relacionarse con la sociedad se parecen bastante a las que recurrieron Néstor y Cristina para construir y retener poder.

Milei tiene señalado el enemigo a eliminar: la casta. El concepto es omnicomprensivo y flexible. Eso le permite reacomodar su estrategia a voluntad. También dispone de un “nosotros y ellos” sobre el cual articular la discriminación entre réprobos y elegidos. Hay también en juego una noción de “pueblo libertario”. Todos elementos básicos en la caja de utilitarios de un populista.

Nadie supo leer qué estaba pasando, ya no con el economista mediático y titokero, sino con la sociedad que lo procreó.

Hay un fenómeno nuevo, disruptivo, que se pretende explicar. No son pocos los que se desgañitan hurgando en la ecuación que ofrece el voto mileistas. Es tiempo de sociólogos y de antropólogos más que de politólogos.

El análisis cuantitativo sólo permite asomarse a la superficie de las razones que desplazaron de manera tan brusca las placas tectónicas del electorado. Ahora se sabe con precisión digital que la decisión libertaria atraviesa todas las clases sociales y económicas. Eso permite pensar que hay muchos votos posibles detrás de la misma boleta.

Para Pablo Semán, “Milei encarna la crispación y la exaltación”. El prestigioso antropólogo sostiene que Milei es algo nuevo y que compone una especie de sincretismo en la derecha que hizo que emerja otra expresión que se alimenta de los caudales electorales previos.

Pablo Stefanoni, autor del libro ¿La rebeldía se volvió de derecha? define la figura de Milei, como una expresión antisistema, alguien que logra conectar con un imaginario colectivo distinto, dominado por el hartazgo y el rechazo a la casta. Expresa lo reprimido en el 2001, el “que se vayan todos”, pero de derecha. Milei es para Stefanoni el líder de un movimiento hidropónico. Nacido y criado en un microentorno que le es propio. Que crece en un medio líquido.

En el trasfondo del voto por LLA, parece emerger la expresión de un sector que es refractario al progresismo tal cual lo conocimos hasta aquí. Una suerte de reacción en las urnas a la idea de que la izquierda pretendida como una élite que reclama para sí una suerte de superioridad ideológica y moral.

La clase política quedó expuesta en una situación muy incómoda. La sideral distancia entre el discurso de la dirigencia y la sensibilidad de la mayoría quedó en carne viva.

Mientras sociólogos y antropólogos despliegan sus hipótesis los armadores de campaña reman en la dificultad.

Un repaso de la semana política sólo suma confusión. Los dos candidatos siguen girando en una calesita loca en torno a Milei. El libertario marca la agenda. Sin proponérselo ni advertirlo todos terminan militando a Milei.

Convertido en el vocero en jefe de la campaña bulrichista Carlos Melconian da rienda suelta a sus emociones y se permite pucherear en lo de Fantino, en el mismo set dónde un rato antes se deshizo en lágrimas Javier MIlei. Las descargas emotivas son un activo en esta campaña tan curiosa como amañada.

Duele reconocer que muy poca gente se ha tomado el trabajo de leer las 88 páginas de propuestas que elevó voluntariosa Patricia Bullrich a la hora de presentar su propuesta de orden.

El mileismo también tiene su interna. El debate a cielo abierto que mantienen sus asesores no mueve el amperímetro de quienes empatizan con el libertario. Ellos también se permiten exponer crudamente sus diferencias mientras Javier Milei recorre La Matanza en el milei-móvil.

“Javier tiene una propuesta de dolarización muy concreta, tan concreta que no vamos a dolarizar si no hay dólares”, sostuvo Darío Epstein, connotado integrante de su grupo de economistas.

Juan Nápoli, otro miembro del staff, aportó otro detalle, dijo que la idea de eliminar el Banco Central tampoco está en los planes. De lo que se trata es de regular, dijo el banquero y consejero del candidato.

Carlos Rodríguez, ahora en el entorno de Milei, dijo no creer que la dolarización pueda hacerse en este momento. El ex funcionario menemista toma distancia de lo que propone Emilio Ocampo, y asegura que lo único posible por el momento es dejar que los dólares circulen, no sacar los pesos de circulación como parece proponer Milei y liberar todos los cepos.

La evangelización dolarizadora aparece seriamente afectada por el teorema de Baglini.

La campaña de LLA corre en dos planos, las consignas encendidas de Milei saturan las redes y los contrapuntos de sus asesores consumen horas de debate en los medios masivos de comunicación.

A Milei, entretanto, no le entra una bala. Se permite hacer y decir a voluntad. Las contradicciones y diferencias entre los suyos no parecen mover el amperímetro.

Hay quienes ven venir un Menem del nuevo milenio. El telúrico caudillo riojano hizo campaña prometiendo un salariazo y la revolución productiva. Milei, en su versión rockstar, la dolarización a precio de mercado.

Muchos se preguntan a esta altura: ¿Qué respalda y da sustento a Milei? No tiene estructura por atrás y para armarla se le está complicando. La perspectiva de gobernabilidad se presenta compleja para los libertarios. Disquisiciones que entretienen a los librepensadores pero que están, hasta dónde se sabe, lejos de afectar el voto.

Lo curioso y revulsivo de este momento es que todos militan en Milei. El más aplicado es Sergio Massa, cuyo principal desafío es entrar en una segunda vuelta. La primera en subir al ring a tan deseado contendiente fue CFK. La vicepresidente es la abanderada de los desaparecidos en campaña.

Bajarle el precio a Patricia Bullrich tiene sus riesgos para el oficialismo desconcertado.

¿Dónde irán los votantes desencantados de la muñeca brava de la derecha si deciden cambiar de monta? Los votos que le limen a la candidata de Juntos pueden llevar agua al molino del libertario y hacer posible la peor de las posibilidades: que gane en primera vuelta. No hay un escenario más temido que ese para el ministro-candidato.

El desconcierto inspira torpezas. La buena de Patricia también se permite decir sin filtro lo que siente y piensa, Esta semana le dio por tirar onda a Juan Schiaretti invitando a bajar su candidatura. El cordobés le devolvió los cumplidos redoblando su apuesta. La convocatoria al voto útil es un activo de pésimo gusto. “Patricia es Patricia”, responden los suyos.

Enfocados también en entrar al balotaje, los de Juntos salen a consolidar los 28 puntos que sumaron en la interna y disputar al votante más lábil de los libertarios: ese 20% que no puede contabilizarse dentro de lo que consideran inexpugnable por tratarse de un voto fanático, cuasi religioso, al que nada, ni nadie logrará cambiar.

Los bullrichistas se proponen, ahora sí, confrontar con Milei haciendo eje en las propuestas de campaña sin atacar la personalidad del libertario. La idea es presentarlo como un “salto al vacío”.

En el búnker de campaña de JxC están convencidos de que Milei no tiene chance alguna de ganar en primera vuelta.

Massa promete terminar con el Impuesto a las Ganancias de los trabajadores. Algo que no se le ocurrió hacer hasta aquí. Hay algo perverso en prometer algo para el caso de ganar, mientras sugiere que podría hacerlo antes. ¿Después del 22 de octubre, tal vez?

En el colmo del paroxismo, el gobernador riojano, Quintela, dice que si gana el libertario, él renuncia y se va. Todo muy freaky.

El peronismo sale ahora con los tapones de punta a confrontar con Milei. Todo el peronismo se reúne en el Norte Grande, esa suerte de “segundo conurbano” en el que los gobernadores e intendentes se fueron a dormir la siesta y dónde les llenaron las urnas de voto libertario.

Luego de darle una manito en la fiscalización y cuidarle la boleta a Milei, con el nada solidario objetivo de limar a Patricia Bullrich, ahora el peronismo pasa a la ofensiva. Recurrirán a los métodos de siempre. Nada nuevo bajo el sol. Todo huele a rancio después de la andanada de las PASO.

Massa pide perdón desde la TVP. Colgado de la camiseta de Messi ofreció una entrevista pegada al partido de la Selección. Pertenecer tiene sus privilegios.

El peronismo aparece anclado en un mundo analógico. Milei contrapone la desmesura de lo virtual. El cambio de paradigmas no alcanza a ser registrado por las dirigencias modeladas en un mundo que ya fue.

* Para www.infobae.com

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